Las pequeñas MARAVILLAS. 100 AÑOS SIN CLAUDE DEBU$$Y, el compositor BIPOLAR

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En la sociedad infantilizada y muelle de hoy, con tantos cojines y acolchamientos multicolor por todas partes, con redondeces y formas cute de ojos grandes y simplificados, no se concebiría la idea de llevar a tu hijo a la ópera. No al menos a una ópera normal, seria. Ópera y punto.

Hoy tendría que ser una ópera en modo ‘para niños’, con los músicos disfrazados de dinosaurios graciosos o algo así. Los padres vestidos como adolescentes, y por supuesto, la música simplificada, no vayamos a provocar un colapso audio-mental a los pequeños.

No era así en los tiempos de Claude Debussy y su padre. Había ópera normal, seria, y punto. Y así se granjeó un genio. El hijo. El tipo que introdujo el saxofón en la Música Clásica.

Hoy le rendimos homenaje. A él y a ella. Porque de nuevo tenemos en escena a una amiga de nuestro querido blog: Nadezhda von Meck.

Nuestra mecenas ruso-alemana favorita también tuvo su particular relación con el músico que nos ocupa hoy. Esta vez no epistolar, sino mucho más cercana. Tangible.

> Debussy, amigo de cafés y belleza <

Este audio fue grabado en una bonita y animada cafetería de Madrid, para que toda la intención y el contexto encajara. Artistas, damas y clasicismo. Cerca del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde, por cierto, se formó uno de los ilustres mencionados en el podcast, el español Francisco Tárrega.

Cafés, clubs, teatros y tertulias.

La vida en ciudad. El bullicio.

La urbe.

Contrastan.

Con la calma.

Esta calma. Juan del Valle la desvela:

ΑΩ