Sobre Castilla la VIEJA. Lo BUENO. Lo REAL. Nuestro SUELO.

Cada domingo, uno de los Héroes de España, Don Federico Jiménez Losantos, reparte TORTAS de realidad y análisis político certero en su habitual artículo de cierre de semana.

He aquí el último de ellos, en que DETONA una CARGA DE PROFUNDIDAD en el subconsciente de TODO BUEN ESPAÑOL.

Extraemos lo que nos parece lo mollar. Alusión a lo telúrico, lo real, lo Viejo. Lo bueno. Lo que despliega Federico en este artículo resulta de esencial conocimiento:

NOTA: Nos permitimos una ligera edición para destacar los puntos que 
consideramos claves, mediante negritas y subrayados.

[…]

“El régimen parlamentario, nacido en España hace casi mil años, se creó para que los representantes ciudadanos controlaran el gasto público. Es la forma de gobierno limitado con la que los reinos cristianos trataron de recomponer el Estado creado por Roma e independizado con los visigodos, que había sido destruido por la invasión musulmana a comienzos del siglo VIII. La diócesis de Hispania, fruto de siete siglos de dura romanización, y los dos siglos de poder germánico, asimilado a la mayoría hispano-romana, habían construido algo más que un Estado: una civilización cuyas bases eran Roma y la Cruz, la tradición grecolatina y la moral judeocristiana.

El parlamentarismo era el desarrollo medieval -paralelo a los países de Europa de raíz romana y cristiana- de esa tradición de fe y religión, que encontró en la lengua de Castilla su lingua franca, nacida casi a la vez que el Parlamento leonés, en la esquina occidental del reino más devoto de la tradición romana y goda. La lengua común fue también pieza clave para la reunificación cristiana, el remedio a la llamada Pérdida de España, que desde la primera resistencia astur se llama legítimamente Reconquista.

Claudio Sánchez Albornoz, patriota admirable, historiador ineludible y presidente de la II República Española en el exilio, es el que mejor ha explicado en “España, un enigma histórico” cómo la Reconquista hizo de Castilla la “tierra de hombres libres” que marcó el devenir de la nación. Y esa tradición de libertad, de frontera, frente a la servidumbre típicamente feudal, tiene en el parlamento leonés y en las Cortes de los reinos cristianos su desarrollo popular, su Estado en marcha, su civilización recuperada, las libertades ganadas con la fe y la espada, nunca otorgadas, jamás regaladas. Esa conciencia de legitimidad del pueblo español, de los cristianos viejos que pueblan, humildísimos pero dignísimos, El Quijote o la obra de Lope, se manifiesta en el control del gasto público, en que el dinero que se da al Rey es sólo prestado, sujeto a la comprobación del uso para el que se dio.

Un pasado casi olvidado

Por eso es tan grave que los Presupuestos, en un país que dedicó al control del Poder lo más brillante de su pensamiento teológico, político y económico, en eso que solemos llamar Escuela de Salamanca, que no fue sólo de Salamanca, sino el desarrollo intelectual de la tradición católica en clave de libertad y dignidad humana, del Padre Vitoria al Padre Mariana, en vez de debatirse en las Cortes sean objeto del cambalache carcelario de un comunista y un golpista, ambos enemigos de la libertad y, por tanto, de España, el único ámbito real y posible de su desarrollo en nuestro suelo.”

[…]


Federico Jiménez Losantos en ‘No acostumbrarse a lo intolerable, artículo dominical de Libertad Digital. Publicado el domingo 21 de octubre de 2018.

 

El CÓDIGO es un MODO DE VIDA

El Código es un modo de vida basado en el kaizen y la inmersión completa en el estudio  y en la aplicación de lo aprendido.

Entrenamiento mental y entrenamiento físico.

Supone una entrega total y un abandono de muchas prácticas convencionales.

También requiere una reflexión y análisis contínuos.

Los beneficios son claros: el desarrollo del potencial, el descubrimiento de posibilidades y la superación de límites previamente auto-fijados.

Requiere una atención constante y determinados sacrificios, que a la postre se tornan nimios.

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